Saludo desde Sartaguda

El Parque de la Memoria de Sartaguda, es el mayor monumento memorialista de Navarra en recuerdo y homenaje a los más de 3.500 asesinados por el fascismo en 1936.

Inaugurado en mayo de 2008, es un espacio de más de 6.000 metros cuadrados surgido por iniciativa popular en el que paulatinamente se han ido instalando obras de diferentes autores, espacio donde hasta los árboles transpiran memoria.

El más singular es el muro de los nombres que incluye a todos los asesinados en Navarra tras el golpe militar del 18 de julio de 1936.

En enero del 2017, por iniciativa de las Juntas Generales de Bizkaia, se plantó un retoño del árbol de Gernika.

El Paseo por la Memoria de Sartaguda es un itinerario que se inicia en el Parque de la Memoria y acaba en el cementerio, junto al panteón donde se encuentran los restos de los sartagudeses que dieron su vida en 1936 por defender la tierra, la democracia y la justicia social.

Hace 3 años que mantenemos relación con Sartaguda, empezando por la charla que dieron aquí, en Gernika dos de los miembros de la asociación “Pueblo de las viudas, Parque de la Memoria”   como parte del programa del aniversario del bombardeo en el año 2017.

Les hemos devuelto la visita asistiendo a varias de sus celebraciones anuales tales como el aniversario de la inauguración del parque, la celebración del día de la república y también pudimos asistir al acto de la plantación del retoño del árbol de Gernika el 29 de enero del 2017.

Sartaguda se ha convertido, muy a su pesar, en el arquetipo de la represión política y social en Euskal Herria durante la guerra del 36.

Los vecinos de Sartaguda asesinados y perseguidos eran herederos de la lucha por la tierra en Nafarroa, de la lucha por la educación, por la atención social, por la justicia y fueron víctimas de una masacre sistematica y organizada, un auténtico genocidio político.

Sin contar los perseguidos y depurados, 86 fueron los fusilados y asesinados en una población que rondaba los 1.000 habitantes.

Al igual que en Gernika, sus madres y sus mujeres fueron  vejadas y marginadas, sus bienes robados.

El tiempo no ha podido borrar lo ocurrido. Y la historia es terca, tozuda, el recuerdo aflora, los muertos siguen vivos.

Gernika, un pueblo arrasado por las bombas, Sartaguda, un pueblo pasado por las armas.

Y el dolor y el llanto y la memoria. Dos pueblos unidos en la tragedia.

Dos pueblos de la mano, buscando la verdad, la justicia y la reparación.

Sigamos de la mano caminando en su búsqueda.